sábado, 22 de julio de 2017

RockFest Barcelona, 1-2 Julio 2017


Un año más de forma un poco precipitada nos lanzamos a viajar a Barcelona para disfrutar de esta estupenda ciudad y de su ya consolidado festival Rock Fest, cuya edición de este año se tornaba más Rock que nunca, dejando relegada la caña y el metal para las bandas en horario de tarde, a excepción de Saxon, por lo que los grandes cabezas fueron de corte rockero y/o suave.

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Por orden de disfrute, el sábado (tras un ya mayor Rosendo, fuera de toda lógica, lugar en el cartel, horario y escenario), pudimos ver  al gran artista con mayúsculas: Alice Cooper, acompañado de su renovada banda de base rítmica y 3 hachas siendo la más virtuosa, técnica y enérgica  Nita Strauss. Un estado de forma genial, interpretando los temas con su peculiar y genuina voz, y desde el primer momento una banda entregada, con mucha energía, destacando un set list variado, aunque con ciertos altibajos, rescatando temas no muy populares, que dejaban descansar las piernas y el cuerpo por unos minutos. Hasta el tema número 13 de la noche con Feed my Frankenstein, el bueno de Alice no empezó a deleitarnos con sus teatralizados números correspondientes a cada canción, y que son una auténtica maravilla que combina música e interpretación, en un alarde de show original y rompedor: Monstruos, enfermeras zombis, decapitaciones…todo es posible en el teatro de Alice Cooper, y si además la banda sonora es de calidad, el espectáculo es de palomitas y ovación. Me encantaron las baladas, Under my Wheels y el colofón de School´s Out, con Joe Perry de Aersmith acompañando a la banda, y con un medley de The Wall de Pink Floyd, que hizo botar al respetable como botaban los globos de colores, el confeti, y la alegría del ambiente. El triunfador de la noche y del festival en conjunto.





Era el turno de la banda más heavy de la noche (casi la única que vimos en los dos días), los eternos Saxon, que una vez más, y van nosecuantas, no decepcionan y dan una lección de profesionalidad, entregando todo y más durante su actuación: más canas igual a más energía, no bajaron un ápice el pie del acelerador, y desde Crusader hasta Princess of the Night, Byfford y los suyos volvieron a darnos envidia con una madurez  que ojalá lleguemos a alcanzar en cuanto a vitalidad y disfrute de  que lo haces. Hicieron gala de un (por fin) escenario a la altura de la banda grande que son, con fuego, pantallas y escaleras, destacando las vidrieras simuladas durante Crusader. Temazos: 20.000 feet, Dallas 1 pm... clásicos y más clásicos, aderezados con temas nuevos que ganan en directo. A mí me volvieron a encantar, pon un Saxon en tu festival: no te decepcionarán.


El domingo arrancamos con los rockers Airbourne, a los cuales no doy ya mucho crédito en disco, creo que han agotado la fórmula un tanto repetitiva en sus discos posteriores a Running Wild, un cd demasiado bueno comparado con lo que vino después, pero a favor de estos temas nuevos he de decir que en directo ganan potencia y energía, se disfrutan mucho más que en el equipo de casa, y es que O´Keefe y sus secuaces siguen siendo esos correcalles, acelerados y desbocados locos que van arrasando escenarios y maltratando cuerdas de instrumentos, mientras riegan a su púbico literalmente con cerveza y sudor. El sol en el pecho descubierto de esa bestia física que es el australiano de voz raspada parece darle el combustible para no parar durante una hora en la que tus pies y cabeza quieren coger el ritmo de la música, pero ésta corre más que tú y te gana por goleada. Ánimo chicos, sacadme una sonrisa con vuestro próximo álbum.


Nos vamos a otro escenario a ver una de las bandas con más calidad del cartel, pero que  (imagino que les ha pasado durante su gira con Aerosmith) no se vieron acompañados del fervor del público, que esperaba ya a Tyler y cía, o directamente buscaba el bocata antes que querer ver a estos chicos, que ni muy metal ni muy rock son para mí una de las grandes bandas actuales y de futuro. Pudimos disfrutar en las primeras filas de la calidad a las seis cuerdas de Mark Tremonti, del cual conseguí una púa para Cris, fan de la banda. J. Myles Kennedy nos quedaba en el micro del  otro lado, pero su portentosa y melodiosa voz llegaba nítida al igual que el sonido de toda a banda, que por momentos fue perfecto (en general el sonido del festi ha sido estupendo). El frontman pedía sin mucho resultado el calor del público, pero hacia el final de la actuación, la  gente al fin cayó rendida ante los kilates su interpretación, y es que recomiendo si aun no los conocéis, que deis una oportunidad a sus temas más conocidos (quizá los álbumes son algo lineales), porque a día de hoy ofrecen algo fresco y diferente.



Tras una hamburguesa de rigor, vimos a Europe, los cuales ofrecieron un set list muy desinflado basado prácticamente en sus últimos álbumes, y tocando sólo 3 o 4 temas clásicos, por lo que pese al ímpetu de Tempest, el público no llegó a dar respuesta salvo en The Final Countdown, que descorchó la botella de champán y ahí sí que se vivió un de los momentos álgidos del festival. La gente esperaba a los Toxic Twins, y eso también se notó.

Y llegamos al plato fuerte de la velada. He de mencionar que Aerosmith no son una de mis bandas de cabecera, al igual que muchísima gente que estaba allí conozco sólo los grandes hits, pero he de reconocer que son una banda grande, que en los 90 se hicieron gigantes, y que por muy comerciales que puedan sonar, son puro rock y muy disfrutable por cierto.
La crónica se puede reducir a la labor de Steven Tyler, que representa el 80% de la calidad y todas las miradas se dirigen a él, el otro 15% es para Joe Perry, mejor guitarrista de lo que esperaba, y el resto para una banda ya muy madura a los que ya no sabes  cuantas giras más les pueden quedar.
Y es que Tyler parece el nieto de los demás: un cuerpo, movimientos y actitud de veinteañero, un artista enorme, de lo más grande que he visto sobre un escenario, un nivel vocal que me dejó alucinado, aunque muy apoyado por los coros de su teclista, llegaba a todos los tonos, me encantan esos gritos felinos desde el fondo de su garganta. Cada gesto, contoneo, palabra, etc.  estaba hecha para encandilar a su público y a las cámaras, es una estrella de televisión capitaneando una banda de rock, totalmente hipnotizante, totalmente genial.
Respecto al set list, muchas versiones (5, pero bastante amenas), y los estribillos muy coreables. El montaje escénico prácticamente nulo, lejos de lo esperado en una banda de su caché, tan sólo un piano en Dream on (pelos de punta) y confeti en Walk this way.


Un gran festival, que este año añadió un agradable césped artificial en toda su superficie. La carpa algo regular, porque se solapaba el sonido de los escenarios grandes, vimos un poco de Exciter, y se hacía difícil seguir sus canciones con Rosendo de fondo. Los puestos de camisetas, como el año pasado: falsísimas. Muchos puestos de comida, la hamburguesa entre 5 y 7 euros, y la bebida, 2´5 el vaso de refresco, con muchos bancos para cenar.
Al año que viene más caña, por favor, jeje.